xoves, 13 de novembro de 2014

V Atun Cup.

Terminando ya con la fase histórica, llegamos al último torneo que disputó Templarios Negros: el Torneo Nacional de Madrid, la V Atun Cup.

Esta historia empezó mucho antes de la Cementery, antes incluso de la Lábaro, cuando, estando en MadriZ, me comentaron del torneo. Nos inscribimos apenas pudimos, con el reclamo de una casa en MadriZ y el torneo más grande de los disputados hasta la fecha en territorio español, pudiendo inscribir a todos los jugadores de Templarios en aquel momento (Helena, Kaín, Kroot, Pingu, Eloy, Widow y yo mismo).  No decepcionaba el torneo desde el principio, con 42 equipos no era sólo el mayor torneo que hubiese celebrado España, sino el mayor del mundo, dejando de lado el Meisterchaft alemán. Así, nos preparamos durante las semanas previas, fichando como refuerzo de calidad a Kiliak, de Trenckos, viejo conocido mío de su época en Esmorgantes.

Tras la Cementery, finalmente nos pusimos en marcha. Las ganas de torneo (y no un torneo cualquiera, era nuestro primer nacional) se palpaban, y estábamos ansiosos por llegar. Yo, particularmente, quería ver si mi equipo se adaptaba bien al ambiente de los nacionales y me moría de ganas de ver a amigos y conocidos de otros torneos, como Hidras, Hipnosapos o los remanentes de los Mighty Owl's. Tal era nuestra ansia que las horas en el tren se nos hicieron eternas antes de conseguir llegar, tras muchas horas y un cúmulo de deseos de muerte lenta y dolorosa dirigidos hacia cierto busero. Pero allí estábamos, con más de dos horas de antelación, dispuestos a participar en aquel evento. A lo largo de la tarde, los demás equipos fueron llegando con cuentagotas desde distintos puntos de la geografía española, y el pabellón fue llenándose de palos y más palos. Ya de noche, tras los testeos, comenzó la primera noche de fiesta, en la que aportamos nuestra particular ofrenda en forma de una calabaza llena de Licor Café y una garrafa de Summer Templar.

A la mañana siguiente, comenzaron los partidos. Nos había tocado un grupo duro, compuesto por Midnight Fighters, los alemanes Rigor Mortis (recien coronados campeones del mundo y primeros clasificados en el Turniere, aunque no venían a tope), Spuggers, Runaways, Bearserkers y Fruitis. A priori, el único partido en que teníamos posibilidades era el de Fruitis, mix cartagenero con Brais, de Vigo. Bearserkers, equipo con el que mantengo muy buena relación, era factible si teníamos un buen día. Finalmente, ni Midnight ni Rigor ni Spuggers nos suponían un objetivo alcanzable, por lo que aprender y disfrutar eran nuestras prioridades. Runaways, por su parte, nos eran completos desconocidos en lo referente a nivel. Así, con la cabeza puesta en el cuarto puesto, empezamos la jornada, abriendo contra Fruitis.

El primer partido fue un bofetón en la cara. A toro pasado, no creo que tuviesen más nivel que nosotros, pero en cambio sí jugaron mucho mejor. Salimos completamente aplatanados y, cuando quisimos reaccionar, ya era tarde y nos habíamos fumado una derrota francamente dolorosa. Si el partido más asequible lo perdíamos, ¿qué haríamos contra el resto? Pues perder. Nuestro juego fue mejorando, pero ya era en vano, y eso no valía contra Midnight ni Spuggers. Bearserkers, por su parte, me impresionaron, pues demostraron un nivel superior al que les conocía que me hizo sentirme realmente orgulloso de ellos. El de Rigor Mortis fue un partido divertidísimo de jugar. Nos violaron (fue el único partido en que no anotamos), pero los alemanes nos lo hicieron pasar tan bien que muchos lo consideramos el mejor partido que jugamos nunca.  El estilo alemán es muy de mi gusto, con armas largas y movimientos muy espectaculares, pero verlo desde fuera no es comparable a verlo desde dentro. Una gozada, vamos.  Para terminar, Runaways, ya casi de noche, agotados y moralmente muy tocados. Íbamos con miedo, porque conocíamos las quejas respecto al juego sucio de Runaways, pero la verdad es que nos sorprendieron con un partido limpio y entretenido, con un buen rollo tal que, al día siguiente, Kaín jugó con ellos parte del torneo.




Como últimos clasificados, al día siguiente nos tocaba disputar un partido eliminatorio contra un sexto clasificado. El que ganase, jugaría el resto del día, el que perdiese, se iría para casa. Nuestro rival era Tsuruchi Samurais, en cuyas filas estaba adoptada Irene, otra viguesa. El partido fue igualado (detalle que me alegra, dado que tenían a varios ex Tercios B), pero casi al final, estando por debajo, cometí un error de cálculo al suicidarme contra su cadena, le di una piedra de menos a mi corredor, lo que le impidió marcar el punto y nos puso imposible conseguir forzar el jugg de oro. Nos despedíamos así de nuestro primer nacional con un pleno de derrotas y un sabor amargo en la boca.

En el plano estrictamente deportivo, la Atun no fue tan mal torneo como los resultados anuncian. Somos un equipo joven, con jugadores que nunca llegamos a salir del nivel bajo en una comunidad sin demasiado nivel de por sí, y contábamos con tener un resultado mediocre. A pesar de ello, este torneo puso de manifiesto muchas de nuestras carencias, algunas de las cuales pudimos ir solucionando sobre la marcha, mientras que otras quedaron en el tintero. Personalmente, tuve un torneo pésimo, arrastrando la desazón de torneos anteriores, que terminó en un cambio de arma, dejando, creo que para siempre, el N-Tip.  Fuera del campo, no obstante, aunque aún en el ámbito deportivo, este torneo sirvió para unir e integrar mucho más al equipo. Procuramos que, aparte de compañeros, todos seamos amigos, y la Atun fue el momento en que esos lazos, esos apoyos, se hicieron tangibles. Si cae uno, caemos todos, y no se dejó caer a nadie.

A nivel personal, ¿qué decir? Los torneos de jugger son otro rollo. Ya es casi un año viviéndolos, y no hay nada que se le compare. La posibilidad de ver de nuevo a viejos amigos, especialmente de la Summer (de la Lábaro venían menos), a ex compañeros de equipo, de conocer nuevos jugadores, todo eso hizo especial a la Atun. Mención especial a los alemanes de Rigor Mortis y Zonenkinder (adoptados por Valar) que estuvieron por las noches con nosotros, cuyo sentido del humor, afición por beber y simpatía nos marcaron a todos, mención aparte de un gesto de deportividad de cierto jugador alemán que me siento agradecido de haber podido presenciar.

Lo peor de la Atun fue no ser capaces de dar nuestro máximo cuando darlo era necesario. Lo mejor, sin duda, que todos terminamos el torneo deseando resarcirnos en la Winter. Durante la noche del Domingo y el viaje del Lunes, nos animamos mutuamente y, donde en otros tiempos habría anidado la desesperación, sólo había determinación.

Como Bonus Track, una pequeña anécdota: en este torneo se oficializó (con gran éxito de crítica) el grito de guerra de Templarios, que da nombre a este blog: ¿Qué se hace con las brujas?¡Quemarlas!¡Y qué se quema, aparte de las brujas?¡Más brujas!¡Vamos, Templarios!¡Vamos!. Buena parte de la ronquera galopante con la que volví se la debo a este grito.
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Con esta crónica termina la historia de Templarios Negros. El resto está aún en proceso de acontecer, y lo iré narrando a medida que suceda. A día de hoy, Templarios sigue entrenando duro, con un nuevo fichaje (Porta), con la mirada puesta en los tres próximos torneos en los que espera participar: la III Liga de Vigo, el II Torneo Fenrir y la III Winter Cup. Lamento la brasaza y espero que esta historia te haya gustado tanto como me gustó a mí vivirla.

sábado, 8 de novembro de 2014

La vuelta al cole: II Cementery Cup.

En esta entrada, voy a hacer una serie de omisiones a hechos que ocurrieron durante el torneo y que, en definitiva, supusieron que no fuese precisamente algo para recordar. Queda avisado de antemano. Quien tenga curiosidad, puede preguntarme directamente, si le apetece, y yo veré si me apetece contárselo o no. Allá vamos.


Llegó Septiembre y, con él, el esperado reencuentro. Pronto estuvimos todos ya en Vigo, y sólo nos faltaba Helena, nuestra Mariscala, que se había trasladado a Coruña. Mientras nos organizábamos para la V Atun Cup, en la que ya nos habíamos inscrito, Santiago convocó la II Cementery Cup. Hubo algunas discusiones respecto a jugar en Bonaval, en un cementerio, algo que a mí siempre me pareció super épico, pero a pesar de ello, se mantuvo la elección. Con la Atun tan cerca, no conseguimos mover gente suficiente, de modo que Helena y yo fuimos los únicos Templarios en el torneo. Habiendo recibido ofertas de Ghost Division y Blood Axes (un mix de frees), nos decantamos por los últimos, formando equipo con Hans y Raposín, de Ragnarök, Miguel, un chaval de Coruña, Freaky, de EFS, y Jessi, que ya jugara con nosotros el Rianxeira. Conformaban nuestro grupo Ethereal Soul, de Vigo, Corvos y Geek and Destroy, de Coruña.

A pesar de las ganas que tenía, estaba acojonado de romper. Y no sólo, dos días antes, estando mis padres de visita, por poco nos la pegamos con el coche, y no parecía que fuese a arreglarse rápido. Todas esas cosas se iban sumando y no parecía que fuese a poder acudir. No obstante, finalmente todo se arregló, me atreví a pesar de tener enseguida la Atun, y el Domingo pusimos rumbo a Santiago. Finalmente no jugaríamos en el Bonaval, sino en el mismo campo que la Xabaril, lo cual me dio pena a mí y creo que a nadie más.

Tras la llegada, abrazos y reencuentros con mi capitana, armas que no pasaban y terminaron por pasar y, en fin, todo eso que sucede al principio de cualquier torneo. Y, de pronto, a jugar. Abríamos contra Geek, consiguiendo imponernos con tranquilidad, pues salimos bastante prendidos y ello estaban fríos aún. Tras esto, jugamos contra Ethereal Soul, con una cómoda victoria y un partido de muy buen rollo. Cerramos el grupo contra Corvos, perdiendo de bastante. Los coruñeses no es sólo que sean buenos de por sí y tuviesen buenos frees, es que iban motivadísimos, y cuando Corvos se pone, se pone de verdad. Quedábamos entonces de segundos de grupo, y eso significaba que nos tocaba jugar contra The High Codex, mix de los equipos santiagueses Codex y THC los cuartos de final.

El partido contra THC fue muchas cosas, pero bonito, desde luego, no. Movidas, discusiones arbitrales eternas... nunca soporté especialmente esos partidos en los que, entre puntos, pasan cinco minutos de discusiones con los árbitros. Al final, nos llevamos el partido y a semis, donde Trenckos nos esperaba.

Trenckos es... Trenckos. ¿Qué voy a decir de ellos? Se reforzaron muy bien en verano, y consiguieron dominar el que estaba siendo su mayor problema: la falta de confianza ante la adversidad. Su partido contra Northwest Wolves, en que empezaron perdiendo de bastante para terminar ganando les había dado confianza, iban con una motivación impresionante. Nosotros, por nuestra parte, empezábamos a notar el cansancio, y su empuje nos pilló por sorpresa. Merecidísima victoria de los de verde, que pasaban a la final, que disputarían contra Corvos, mientras que nosotros disputaríamos el tercer y cuarto puesto contra Geek and Destroy.

El partido de Geek fue... bueno, no fue bonito tampoco. En primer lugar, porque Geek llevaba consigo a Corvos&Co que les animaron todo el partido, algo que nos comió mucho la moral. En segundo lugar, porque fue, a diferencia del primer partido contra ellos, algo más del estilo del partido contra THC, con quejas y reclamaciones continuas. A pesar de ello, nada justifica el modo en que salimos, confiados en que Geek iban a ser los mismos de la mañana. Fue un error enorme por nuestra parte, dado que, si nosotros habíamos ido perdiendo fuelle a lo largo del día, a Geek le había sucedido lo contrario, y ahora venían en la llama, decididos a ganar el partido. A pesar de ello, fue un partido ajustado, pero terminaron por llevárselo, dejándonos a nosotros el cuarto puesto.


La final, por su parte, se la llevaron unos enormes Corvos en un partido intenso, con puntazos increíbles, en el cual los hooligans (que no merecíamos otro calificativo) de Corvos y Trenckos nos dejamos la voz animándoles y caldeando el ambiente. Una final digna de la de un Nacional en cuanto a ambiente.

Volvimos, pues, a casa, con un regusto agridulce, como dije (más dulce que agri, ¿qué carallo? Era un torneo de jugger, con eso nos sobraba). Pero no había mucho tiempo para quejas ni lamentaciones, pues menos de una semana después cogeríamos el tren que nos llevaría hasta Madrid, para disputar el torneo más grande de cuantos se disputaron hasta la fecha en España: la V Atun Cup.

mércores, 5 de novembro de 2014

El largo verano, parte 2.

Llegaba Agosto, y con él, el II Torneo Rianxeira. Como ya dije, Widow, Kroot y yo lo veríamos desde la barrera pero, en el último momento, Pingu también se cayó, esta vez por lesión. Así pues, la plantilla quedaba configurada con Helena, Kaín, Sapoconcho y los cuatro freelances, Muro, Abel, y Christian, de Northwest Wolves, y Jessi, ex Celtic Avenger, ahora jugadora de Trenckos, a petición de los cuales se mantuvo el nombre, a pesar de la escasez de jugadores del equipo.

El torneo tuvo muchos problemas organizativos que no entraré a valorar, dado que ni me compete ni estaba allí para sufrirlos, pero a grandes rasgos supusieron la descalificación de los vigueses Valar Morghulis. Ciñéndonos a los propios partidos, Templarios ganó por un punto a Trenckos, perdiendo contra Ragnarök, y en segunda ronda ganó el partido correspondiente a Valar Morghulis por incomparecencia, perdiendo el restante contra CJ. En la clasificatoria, se impusieron a los santiagueses Ghost Division, perdiendo de nuevo contra CJ en cuartos de final. Al carecer de tiempo, el partido por el tercer y cuarto puesto no se jugó, quedando por jugg average terceros los coruñeses Geek and Destroy y obteniendo la cuarta posición Templarios. Como en el caso del TNG, no puedo valorar mucho más y, quizás, en un futuro algún jugador implicado sí lo cuente de un modo más personal. Termino dejando la foto de familia del torneo, con un enorme agradecimiento a los frees por jugar con nosotros.

Kaín, Sapoconcho y Helena con Muro, Jessi, Abel y el siempre sonriente Christian.

Siguiendo el mes de Agosto, llegó la veintena y, con ella, la Lábaro Cup. Pingu desde Vigo y yo desde Madrid, via Aste Nagusia (Semana Grande de Bilbao), nos plantamos en Santander, donde fuimos recibidos por los Mighty Owl's. Nos unimos allí a Furby, de Geek and Destroy, que jugaría con nosotros el torneo. Deberíamos haber contado también con Ferre, pero a última hora no pudo acudir, debiendo encontrarle un sustituto de última hora.

El Ferrestituto, descansando de su dura jornada.



Desde el primer momento, quedó claro que aquello no era la Summer Cup, resultando más un torneo del tamaño de un regional grande. A pesar de todo, había jugadores de muchos lugares de España, y la organización, a un desorientado novato, le pareció excelente, incluyendo el magnífico detalle de agenciarnos las colchonetas del pabellón para dormir. El sistema de torneo era novedoso para mí, más estilo King of the Hill: los partidos no eran fijos, sino que venían determinados por la clasificación instantánea, calculada en función de los resultados cosechados. Así, cuantos más partidos ganaba uno, mejor era su clasificación, y mejores equipos encontraba enfrente.

 El Sábado nos tocó jugar contra Alas Armas, mix de frees que incluía buenos amigos, a quienes nos impusimos, Hellfish, potente equipo cántabro contra el que caímos (siempre la misma jugada, nos rompían la cintura en velocidad), Jugger Valladolid, con los que trabamos buena relación, y a los que ganamos, Galos, mix cántabro a quienes nos impusimos, pero contra los que perdimos por permitir jugar a una jugadora sin darnos cuenta de que no estaba inscrita, Silvanos, también cántabros, que nos dieron un partido vibrante y bonito de jugar, que terminamos por perder tras tener la victoria en la mano, y Levante Team, mix valencialicantinomurciano que... bueno, nos divertimos contra ellos, a pesar de la derrota. Este día me dejó el sabor amargo de haber perdido un partido por un tecnicismo y de haber dejado escapar uno en que íbamos por delante por no saber aguantar a un equipo que daba el arreón final.

El Domingo, dado que quedábamos fuera de las eliminatorias, compuesto por dos tríos de equipos. En el nuestro estaban los salmantinos Huestes de Odín, reforzados por Muro, Borja y Kay, de Northwest Wolves, y Jugger Valladolid. Perdimos contra los primeros y sufrimos contra los segundos, que nos lo hicieron pasar francamente mal, hasta el punto de llegar a las últimas ocho piedras empatados, y conmigo jugando de corredor. Para el último punto sólo restaba aguantar, así que salí a cazar. Conseguimos aguantar, pero yo me esguincé el dedo cuando el lanzamiento del cadenero de los pucelanos hizo que mi arma hiciese un extraño y me empujase el pulgar hacia atrás.

Al final, noveno puesto y una experiencia realmente divertida. No puedo sino agradecer (mis últimas entradas parecen series de agradecimientos) a Mighty Owl's (Nani, Yai, Salas, Carmen, Furby y Ferre (ausente de cuerpo, presente de espíritu y whatsapp)) el acogernos a Pingu y a mí para este torneo, así como a los que jugaron con nosotros de frees para tapar nuestras bajas (Zurdo, Muro, Ronin y Auro) por permitirnos seguir adelante.





Al final, noveno puesto, experiencia y más amigos en la mochila. Y mono, mucho mono que se enfocaba esta vez al siguiente torneo en el horizonte: la V Atun Cup. Pero antes debíamos volver a Vigo, vuelta que se antojaba realmente controvertida, con nuestra capitana en el exilio, una plantilla incompleta y un rosario de lesiones varias que no dejaban de acumularse. Pero esa, como se suele decir, es otra historia.

martes, 4 de novembro de 2014

El largo verano, parte I.

Vamos acercándonos al final de esta fase de contar historietas, con una pequeña entrada acerca del verano de 2014.

Allá por Abril, nos habíamos marcado un objetivo. En aquel momento, estaban convocados, antes del primer aniversario del equipo, tres torneos nacionales, la Spring Cup, en Alicante, el TNG, en Santiago, y la Summer Cup, en Valencia. Habíamos acordado asistir a uno e intentar acudir a un segundo nacional. Tanto por la cercanía como por la incomodidad (Templarios es un equipo mayoritariamente universitario), la Spring quedaba completamente descartada. El TNG parecía obvio, así que la única duda parecía ser si acudiríamos o no a la Summer.

Sin embargo, en aquel momento, anunciaron las fechas del TNG, a finales de Junio. Como ya dije, Templarios es un equipo mayoritariamente universitario, y eso se puede resumir en exámenes de Julio. El TNG quedaba, pues, completamente fuera de nuestros planes como equipo. Por suerte, no todos quedaban fuera: Helena y Kaín fueron fichados por los santiagueses de Ghost Division, pudiendo así disputar el torneo, y convirtiéndose en los primeros Templarios en debutar en un Nacional, quedando clasificados en la posición 19. Me gustaría contar más, pero eso ya es cosa de los protagonistas, si lo desean.



Tras los exámenes, llegaba la Summer. Esta vez, fue la lejanía y el dinero lo que nos impidió acudir como equipo, y sólo Kroot y yo parecíamos poder ir. El objetivo marcado en Abril se iba al garete, pero pretendíamos forzarlo al límite, para sacar el máximo. En principio, acudiríamos con los vigueses Trenckos pero, tras no reunir gente suficiente, el proyecto se disolvió. Ferre y Zurdo irían con los ilerdenses Eternal Fire Shinigami, mientras Celia y yo quedamos descolgados. Debido a la falta de comunicación con los murcianos, Kroot, el que más cerca estaba del torneo, no acudió finalmente. Así pues, Ce y yo nos pusimos a buscar equipo juntos. Tras tantear a varios equipos gallegos, terminamos siendo aceptados por Hidras, de Murcia. Y así, desde Vigo ella y desde Madrid yo, nos encaminamos a Valencia. Una vez allí (en mi caso, tras un día de conocer la ciudad, acompañado de mi amiga Martina (¡Hola, Martina, estoy en un blog!)), fuimos recibidos por los Hidras que, desde el primer momento, nos trataron genial. La verdad es que estaba acojonado, era mi primer nacional, no conocía a casi nadie, y para redondear, hacía un calor de narices.

El torneo en sí fue un desastre para mí. Venía ya tocado, pero el calor y las ansias de estar a la altura no me ayudaron, precisamente, y me rompí aún más. Tanto, de hecho, que mi Tamytana no me dejó jugar el último partido, y me obligó a darme una ducha. Volví a jugar al día siguiente, en un partido que terminé casi llorando, tras jugar mi último punto (a mitad del partido) y llegar al cadenero de Feedbacks arrastrando la pierna. Para que os hagáis una idea, la frase "no puedo cojear de los dos pies" fue acuñada en este torneo, cuando Mike me preguntó si estaba mejor, porque ya no cojeaba.

A pesar de todo, fue una gran experiencia. Fue mi primer torneo grande, conocí a mucha gente, me llevé muchas anécdotas (que, quizás, relataré más adelante) y, en definitiva, me lo pasé como un enano. Aprovecho para dar la primera tanda de agradecimientos a Tamy, Arturo, Laura, Tyfo, Maribel, Álvaro y Fauces por acogernos a Ce y a mí, a la propia Celia, por conseguirnos equipo, y a Mike por salvarme la vida el sábado obligándome a darme una ducha fría cuando el calor estaba machacándome. También a Martina y a Marta y su familia, por venir a verme durante el torneo, a pesar de que el calor no invitaba a ello. Fue un verdadero placer.


Pasada la Summer, me merecía un descansito. Kroot estaba entrenando en Cartagena, Widow estaba bloqueada en Ponferrada, y el resto seguían entrenando en Vigo. Yo podía entrenar en Madrid, así que, a pesar de merecerme el descanso, no me lo tomé, y seguí entrenando un par de días por semana. Y, así, la leyenda de Pablo "MeHeRompidoOtraVez" atravesó el Telón de Grelos para llegar a Madrid. En estos días, se anunciaron dos nuevos torneos, el II Torneo Rianxeira, Regional de Galicia organizado en Vigo, y la I Lábaro Cup, Nacional de Cantabria. Privados de Widow, Kroot y de mí mismo, Templarios reunió un buen grupo de freelances (Muro, Jessi, Abel y Christian) para jugar el Rianxeira. Intentamos movernos para jugar la Lábaro Cup, pero tampoco fue posible, así que Pingu y yo fuimos los únicos que nos movimos a Santander, donde fuimos adoptados por los locales Mighty Owl's.

To be continued...

martes, 28 de outubro de 2014

Primavera trompetera.

Tras la Xabaril, comenzó una larga época sin competir, que duraría, en algunos casos, hasta Octubre de 2014, salvando las dos jornadas restantes de la Liga. Sin embargo, esta época fue importante desde un punto de vista meramente organizativo, un descanso que nos vino realmente bien. Durante estos meses, diseñamos el nuevo escudo del equipo y las equipaciones que lucimos. También tuvimos que decir adiós a Christian, nuestro cadenero, que no podía compaginar sus múltiples obligaciones con el equipo. Sin embargo, su salida no fue nada comparada con la de Didak, tan súbita y por sorpresa que tardamos en asimilarlo del todo. Uno de nuestros mejores pompfers, fundador y jugador comprometido, su marcha nos dejó realmente tocados anímicamente.




Sin embargo, si fue esta una época de despedidas, también lo fue de bienvenidas. Tras las primeras quemas, Templarios había decidido no volver a permitir una salvajada como nuestra primera plantilla, de modo que establecimos que, salvo casos excepcionales de necesidad o conocimiento previo, todo fichaje debía pasar un mes de prueba. Admitimos por aquel entonces a tres novicios, Brea, Noceda y Widow. Los dos primeros no terminaron de pasar de fase, pero sí lo hizo Widow, que se convirtió en nuestra primera cadenera. Así, la plantilla quedó con la configuración que tiene (por el momento) en el momento de escribir estas líneas. A pesar de ello, Widow no pudo debutar con nosotros hasta mucho más tarde, debido a una serie de problemas ajenos a nuestra voluntad.

Perezosos, los días se deslizaron hasta que llegó Junio, y con él, la segunda jornada de la Liga. Nos tocaba jugar contra Trenckos y Celtic Avengers, y teníamos unas ganas locas de hacerlo, algo que se notó en el primer partido, con una primera parte de aguantar bien a Trenckos. La segunda parte nos derrumbamos, no obstante, y terminamos perdiendo por paliza. Mejor nos fue contra un Celtic muy mermado y sin cambios, y nos llevamos el partido. Jornada de muy buen rollo, en la que conocimos al socio nº1 del club, Enzo.




Ese día, a pesar de todo, fue un día triste para Templarios. Kroot y yo nos marchábamos todo el verano fuera, como ya hiciera Widow antes, y eso nos suponía despedirnos sine die de nuestra Mariscala, que en Septiembre se trasladaría a Coruña. El verano sería productivo, para unos más que para otros, pero todo habría de ser por nuestra cuenta. Pasarían meses antes de que una imagen como la anterior pudiese volver a verse.

domingo, 26 de outubro de 2014

I Xabaril Cup.

Si recordamos, dejamos a unos Templarios que daban poco menos que pena, finalizado el Fenrir, con dudas bastante serias acerca de la idoneidad de continuar con el proyecto o dejarlo caer y buscarnos la vida separados. Por suerte, decidimos seguir entrenando. Por no tanta suerte, se nos echaba encima Diciembre, y eso significaba exámenes y fiestas con parte del equipo fuera. Esto supuso que no empezásemos a ponernos realmente serios hasta Enero. Tras las fiestas, llegó nuestro segundo "torneo" oficial, la II Liga de Vigo. Digo "torneo" porque sigo considerando que una Liga de 4 equipos es poco más que un entrenamiento un poco más serio, pero aún así nos inscribimos, considerando que mal no nos iba a venir. En la primera jornada nos enfrentamos a Valar Morghulis y Trenckos, llevándonos soberanas palizas, lo que sumado al incidente de Sombra, jugador de Celtic Avengers que se lesionó de gravedad en la rodilla, hizo que la jornada no fuese especialmente agradable. Aún así, ese día fue importante en otro sentido. Óscar, aún capitán, inscrito en la Liga y que había jurado que vendría, nos dejó tirados, lo que supuso la gota que colmaba el vaso. Bastante molestos con el asunto, nos pusimos serios con él (lo que, cariñosamente, denominamos en Templarios "prender fuego bajo sus pies"), pero esta vez, Óscar no reaccionó prometiendo tomárselo en serio. Dejó la capitanía y el equipo, todo de una, quedándonos de pronto sin mando ni guía. Votados los capitanes, salió elegida Helena, tras la renuncia de Didak. Y esa, damas y caballeros, es la mejor decisión que tomó jamás Templarios, así que me voy a permitir un párrafo aparte antes de ir al asunto de esta entrada.


Helena tiene muchos defectos. Muchos. Como cualquiera. Tiene sus vicios, sus virtudes, sus dudas y sus seguridades. Como cualquiera. Pero era, sin duda, la mejor opción para Templarios, por varios aspectos. El primero es que era una jugadora que, desde el principio, había demostrado un compromiso encomiable con el equipo, algo que, por sí sólo, no implicaba demasiado (Kaín, Didak o yo mismo poseíamos esa cualidad), pero que era la primera condición indispensable. El segundo es que era la jugadora con más contactos del equipo, lo que nos dejaba dentro de la comunidad, plenamente comunicados con otros núcleos. Y el tercero que, para mí, es el más importante, es que todos la adorábamos. En aquel momento, era la única chica del equipo, y sentíamos por ella una mezcla de cariño y proteccionismo que fue muy importante. Cualquier otro tendría que haberse esforzado mucho para ganar la lealtad que teníamos todos hacia Helena desde el primer minuto. Esto puede parecer una chorrada, pero no lo es. Helena fue la demostración de que, con un buen capitán, un equipo puede cambiar de rumbo y llegar lejos.

Recién elegida, comenzó el periplo que supuso la I Xabaril Cup, de la cual nos enteramos, votamos e inscribimos el último día de plazo. No nos lo pensamos demasiado, y de pronto estábamos camino de Santiago para jugar. Por parte de Templarios, acudimos Helena, Pingu, Kroot, Kaín, Sapoconcho y yo mismo, reforzados (quizás un poco de más, que los pedimos antes de saber cuantos éramos) por Axel, Tony e Ichi, de Corvos. Los cruces nos depararon partidos contra los locales de Meigha, Valar Morghulis, Blaster Wings y Carmiña Vacaloura, un mix de frees.

No voy a entrar en el partido a partido (derrotas contra Meigha y Valar, victoria en jugg de oro contra Blaster Wings, y victoria contra Carmiña Vacaloura), pero pasamos a la siguiente ronda, donde nos tocó cruzarnos de nuevo contra Meigha. Aguantamos la primera parte, pero no la segunda, y terminamos por caer frente a los que, finalmente, se llevarían el primer premio. Sexto puesto y a casita.

Pingu, Kaín, Sapoconcho, Lume, Helena y Kroot. Por los suelos, Tony, Axel e Ichi.


Lume, Sapoconcho y Helena, contra Blaster Wings.

Pingu, Kroot y Helena, contra Carmiña Vacaloura.

Este torneo supuso un nuevo punto de inflexión. En primer lugar, nos demostró que un capitán efectivo cambia mucho las cosas. No fue sólo jugar mejor, fue la sensación de que ya estábamos dentro. Y, en segundo lugar, nos hizo ver sin dudas que necesitábamos un kette, dado que en ese momento no teníamos y dependíamos de pillar un free (y no todos los días tu capitana se saca un Tony de la manga). La diferencia entre tener o no es tan abismal que asusta. Así, si el Fenrir fue un Torneo que nos dejó tocando fondo, la Xabaril, por el contrario, fue un torneo que nos dejó muy buen sabor de boca y la sensación de estar caminando en la buena dirección.

Finalmente, como anécdota, teniendo muy recientes las quemas, y habiendo sido yo su instigador, mis compañeros decidieron para mí el apodo que luzco con orgullo en mis camisetas, y por el que se me conoce en este, nuestro deporte: Lume, que, para quienes no dominan la lengua de Pondal, significa Fuego, y que simboliza lo que es obvio. También nuestro grito de guerra ("¿Qué se hace con las brujas?¡Quemarlas!¿Y qué se quema, aparte de las brujas?¡Más brujas!") surgió en este torneo, antes del partido de cuartos contra Meigha, como una broma que nuestra Capitana no nos dejó sacar adelante (por si se ofendían, tsk, tsk), razón por la cual no empezamos a usarlo hasta el primer torneo al que acudimos todos tras este, meses después, y ya desaparecidos Meigha.

xoves, 23 de outubro de 2014

I Torneo Fenrir.

Siguiendo con mi modo "abuelo batallitas", continúo la historia de Templarios Negros en una de las jornadas más duras e importantes de la vida de mi equipo y, por tanto, de mi experiencia en jugger: el I Torneo Fenrir, Regional de Galicia, celebrado en la ciudad de A Coruña el 16 de Noviembre de 2013.

Todo comenzó cuando Helena nos propuso ir. Su novio, Hans, era uno de los organizadores, así que tenía un interés particular en asistir al torneo, y a nosotros nos pareció bien. Sin embargo, la mala suerte empezó a cebarse con nosotros, de modo que, finalmente, sólo cuatro jugadores (Óscar, Helena, Didak y yo mismo) pudimos acudir. Mención especial a Kaín, que vino a pesar de estar lesionado y cuyo apoyo durante y tras el torneo fue de una importancia vital. Para cubrir nuestras carencias de plantilla, fichamos a dos freelances ad hoc: Pam, de Ourense, y Jacobo, de Santiago. Configurada la plantilla, esperamos con nervios que llegase el día. Pero antes, claro, los emparejamientos: Northwest Wolves serían nuestros primeros rivales oficiales, y Santa Compaña nos seguirían.

El día empezó mal, quedándome dormido y teniendo que coger el siguiente tren para Coruña. Esto no era moco de pavo, porque, entre otras cosas, era la segunda vez que pisaba Coruña, y no tenía ni idea de adonde tenía que ir. Juntando desgracias, salí escopetado de casa, así que no desayuné, y la noche anterior me había dado cuenta de que mi chándal y mi camiseta estaban embarrados, así que los había lavado a mano, y seguían empapados. Ah, y los nervios del primer torneo no me dejaron dormir bien la noche anterior. ¿Maravilloso todo, no? Aún así, conseguí llegar al campo justo a tiempo, y fui directo a pasar el tata. Nueva desgracia, mi Q-Tip (mi tercer Q-Tip, recordemos) no pasaba el testeo porque no tenía acolchada la parte central, dado que no-se-quién me había dicho que era innecesario. Más adelante lo arreglé y me dijeron que tampoco, que no pasaban las puntas, lo intenté arreglar y tampoco. El resultado es que no pude jugar con mi arma en todo el torneo, y sólo a partir del segundo partido pude jugar con Q-Tips prestados, teniendo que jugar el primer partido con un bastón prestado. Además, al cambiarme para ponerme la ropa, esta seguía empapada, así que me puse la camiseta, pero no los pantalones, porque con el frío que hacía no me apetecía ponerme unos pantalones mojados, y jugué en vaqueros. Me quito esto ya, a pesar de que fue pasando a lo largo de la mañana, para que no interrumpa más adelante.

Finalmente, tras las charlas de rigor y todo eso, empezamos la jornada con el partido ante Northwest Wolves. 23-0. Los lobos nos pasaron por encima como quisieron, y la verdad es que podrían haber caído más, algo de lo que me doy cuenta mirando el vídeo ahora. Además, sumado a usar un bastón, arma que odio con todo mi ser, me dijeron "te toca cazar cadenas". Y así pasó mi torneo, cazando cadenas y contándome las piedras de ocho en ocho. He de decir que, si bien nos apalizaron, no bajamos los brazos y seguimos adelante, y nos marchamos contentos, si no con el resultado, sí con el entretenimiento.

Santa Compaña no fue diferente. En ese momento, era el mejor equipo de Galicia, y de hecho se llevaron el trofeo, y contábamos con una paliza mayor. Sin embargo, creo recordar que fue un 19-1, punto arriba, punto abajo. Ahora me figuro que se reservarían para algún partido un poco más serio pero, en aquel momento, nosotros no pensamos eso. Pensamos "estamos mejorando". Nos apalizaron, pero estamos despertando, y le hemos marcado un punto (nuestro primer punto en competición oficial) al mejor equipo de Galicia. Aún recuerdo con emoción ese punto, y cómo prácticamente todo el mundo en las gradas saltó a celebrarlo con nosotros. Puede que sea una chorrada, pero ese momento fue realmente importante para nosotros y, en mi caso, este partido fue el inicio de una relación de respeto y afecto hacia Santa que duró hasta su disolución, y que aún recuerda su chapa en mi mochila de Jugger.

Reorganizados los grupos, nos tocaba jugar contra Celtic Avengers y Skull Impalers, separados ambos partidos por la pausa para comer.

Celtic... ¿qué decir de Celtic? Partido relajado, 13-2, si no recuerdo mal. Pero lo importante era que nos veíamos cara a cara frente a nuestros compañeros de entrenamiento, aquellos que nos habían apadrinado a nuestra entrada al Jugger. Si Trenckos han sido nuestros hermanos mayores, Celtic fueron nuestros padres, y jugar contra ellos fue signo de diversión y amistad.

Tras esta nueva derrota, llegó la hora de comer, y con ella llegó una nueva desgracia: Helena rompió. Todos habíamos ido teniendo alguna clase de problema físico a lo largo del torneo, que parcheábamos como malamente podíamos, pero lo de Helena fue un golpe muy duro. Metió un pie en un bache y ¡crack! a pique el portaaviones. Se hizo un esguince de tobillo que la descartaba (aunque se puso cabezona y aún jugó algún punto) para el último partido. Con la moral un poco tocada por la mezcla de ausencia de resultados positivos, las lesiones varias que nos poblaban y la caída de Helena, a la que todos queríamos a rabiar, volvimos de comer para jugar contra Skull Impalers.

Arrasados, seguimos con el último partido, en el que tuvimos que pedir frees a otros equipos para poder completar la plantilla mínima, quedándonos a Raposín y Alex (creo que se llamaba Alex...) de Ragnarök, que suplieron a Óscar y Helena. Resultado final de 11-1, aproximadamente, y fin del torneo para nosotros.


     De izquierda a derecha, Óscar, Lume, Jacobo, Kaín (supermono sin barba él), Helena, Pam, el Ragnarök desconocido (En serio...¿Alex?) y Didak. 

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A Templarios, el Fenrir le supuso muchas cosas. La primera y más importante fue la sensación de que algo fallaba. Cuando a un equipo le invade esa sensación, hay dos formas de canalizarla: hay quien se queda quieto, mirando el infinito, desorientado, y hay quien lo utiliza como una oportunidad. Tomé las riendas de los que estábamos allí y comenzó la primera reforma profunda de Templarios. Junto con Helena, Kaín y Didak, comenzamos a mover las piezas que terminarían por formar lo que es hoy Templarios. Se le dio un toque de atención a Óscar, que prometió ponerse en serio con la capitanía, y dimos inicio a la primera quema: Se invitó a abandonar el equipo a todos aquellos que no pudiesen comprometerse con el mismo, y se establecieron las primeras normas respecto a la asistencia, se mejoraron los canales de comunicación, empezamos a entrenar más en serio y, en definitiva, empezamos a comportarnos como un equipo. También comenzamos a barajar sustitutos para Óscar si no cumplía lo prometido.

En principio, aquello podía parecer suficiente, pero no lo era. Sin embargo, fue el inicio de mucho más. Pasaron los meses de invierno, con todas las desventajas que ello conllevaba (Navidades, exámenes, lluvia+nohaypabellón=campo de casa de Mazi=muerte en lata...), y sin quererlo ni beberlo, estábamos ya en Febrero. Nuestros siguientes objetivos estaban ya marcados: I Jornada de la II Liga de Vigo y I Xabaril Cup, Regional de Galicia, en Santiago.